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06/12/2006
LA DERECHA SIN COMPLEJOS
Ayer fui al trabajo en coche. No suelo hacerlo, porque conducir por Madrid, consideraciones ecológicas aparte, me saca de quicio. Y como debo ser masoca, puse en la radio la COPE. Supongo que diréis que así no es extraño que me saque de quicio.
Jiménez Losantos procedió a dar y comentar las noticias de las 8:00 y por supuesto se detuvo en la famosa historia publicada por El Mundo sobre el confidente Cartagena y el hecho de que presuntamente la policía pretendiese que fuese al piso de Leganés donde se suicidaron los presuntos terroristas. No llevaba grabadora, pero os transcribo lo más exactamente posible el modo en el que dio la información:
- “Entra en el piso de leganés
- noo, morito no entrar morito no tonto
- que entres
- morito no tontooo morito no entraaaar en piso
- síii hombre, entra y... buuummbaaaa
- morito no entraar por aláaaaa”
Supongo que habría mucho que decir sobre el fondo del asunto, así como sobre el racismo y mal gusto de la “reconstrucción” realizada por el locutor. Pero en lugar de eso, me vino a la cabeza un sencillo pensamiento: ¿cómo puede haber gente que dé crédito a semejante tipejo?”
El problema es real y serio. Este es un ejemplo extremo, pero no tenéis más que daros un paseo por El Mundo o La Razón (no digamos ya Periodista Digital y otras bazofias similares) para comprobar que Jiménez Losantos es la punta de lanza de una propaganda basada en la exhibición desvergonzada de valores racistas, violentos, etnocéntricos y fanatismo religioso. Normalmente acompañados de un lenguaje calculadamente pobre y zafio. Y es importante resaltar que es algo calculado: aunque hay auténticos retrasados mentales como David Gistau o Cayetana Álvarez de Toledo, ni Federico Jiménez ni Pedro J. son en absoluto tontos.
Entonces, ¿cómo es posible que en una editorial del El Mundo se presente como indicio de la relación entre el 11-M y la policía que uno de los agentes nació en Nador?
España es un país en el que gran parte de la población se educó en un sistema nacional-católico, y gran parte de los que nacieron más tarde han recibido su educación en colegios católicos subvencionados. En realidad los valores de libertad, multiculturalidad y respeto a la diferencia que en algunos momentos se han fomentado por parte del estado español no han significado más que una capa de barniz en las partes más visibles de la población (medios de comunicación, profesores...).
En el paso del franquismo a la monarquía parlamentaria no se reformaron en profundidad ni las estructuras del estado, ni la educación, ni la base económica del país. En el fondo, seguimos siendo muy parecidos a aquella España que vivía a gusto con Franco.
Ellos saben esto, y se dirigen al fondo de una gran parte de la gente, profundamente inculta y que siempre mantuvo los mismos valores y si los callaba era por una mera cuestión estética.
Creo que siguen siendo una minoría, pero demasiado grande. Y si no nos tomamos en serio el problema y luchamos ideológicamente contra ellos, posiblemente en aumento.
Cuado la derecha pierde la vergüenza y se muestra como es, es signo de malos tiempos.10/12/2006
Murió el perro pero sigue la rabia
Hoy hemos recibido una noticia muy agradable: la muerte de Pinochet. Es evidente que la primera reacción lógica es de alegría, aumentada porque pasase sus últimos tiempos como en la maldición gitana "pleitos tengas y los ganes".
Sin embargo, el regusto es amargo a pesar de todo. Pinochet tomó el poder de forma sangrienta en 1973 y hasta 1990 sembró el terror en su país, asesinando, torturando y asegurando por cualquier medio que no se volviese a poner en peligro el poder de los grandes dueños del país y sus amos extranjeros. Y una vez quedó terminado y rematado su trabajo entregó el poder y se reinstauró la democracia, como se encargarán de subrayar los fachas estos días. En cierta forma, es un proceso similar al que se llevó a cabo en España, donde fueron las cortes franquistas las que iniciaron la transición y dieron paso a la actual democracia.
Pero entonces, ¿de qué democracia hablamos? Los pueblos votan a sus gobernantes y estos ejecutan las órdenes de sus amos. Se limita el acceso a la política con cuotas mínimas para formar un partido, los partidos en su funcionamiento interno realizan un filtrado para que sólo elementos corruptos lleguen a ser elegibles, los medios de comunicación (en manos directa o indirectamente, de la mafia económica) aseguran un estado de opinión propicio a la elección de sus sirvientes, y como último recurso se recurre al soborno o la amenaza.
Pero en algunos casos, como sucedió con Allende o con el Frente Popular, esto no basta y un movimiento logra romper las barreras y democráticamente pone en cuestión el poder mafioso establecido. Así que se recurre al ejército, se asesina a los elementos más activos y capaces del movimiento que sostiene al nuevo gobierno, se aterroriza al resto y cuando se ha conseguido de nuevo el equilibrio mafioso que llaman democracia se vuelve al juego electoral.
Entonces todos nos alegramos de la muerte del Franco o el Pinochet de turno hasta la próxima, cargando las culpas sobre los perros inmundos que ejecutaron la faena.
Pero olvidamos lo principal: Chile sigue siendo el producto de Pinochet, como la España actual es el país creado por Franco. Sólo acabando con este sistema y restableciendo las esperanzas que un día fueron machacadas por estos matones habremos derrotado al fascismo, que no es sino una forma más del gobierno de la mafia capitalista dueña de nuestros países.
11/12/2006
El sepulcro de San Pablo
Veo en El Mundo la noticia de que ha sido descubierto en Roma el sepulcro de San Pablo, bajo el altar mayor de la Basílica de San Pablo de Extramuros.
Como veis en el pantallazo, accesible en el siguiente link, el sepulcro fue encontrado bajo la inscripción que anunciba dónde estaba.
http://static.flickr.com/130/319763183_f06c9121e3_o.jpg
Dos son las posibles conclusiones:
- Una: que en el Vaticano son subnormales y han tardado siglos en encontrar algo que estaba claramente indicado.
- Dos: que los periodistas de El Mundo se hayan dejado alguna explicación en el tintero y resulte que la cosa no es tan evidente.
Teniendo en cuenta como está el periodismo en este país, mi apuesta es clara.